Una vez has pasado por un injerto capilar, lo último que quieres es perder lo conseguido. Pero ¿basta con el trasplante?, ¿o hay formas de proteger y potenciar esos nuevos folículos trasplantados?
Buena parte de los especialistas recomiendan mantener ciertos tratamientos médicos después de la cirugía, y dos nombres suenan en casi todas las consultas: finasteride y minoxidil.
Pero, ¿qué función tienen?, ¿son realmente necesarios para que el nuevo pelo no caiga? La respuesta a estas y otras dudas sobre ambos compuestos, a continuación.
Estudio: Effects of finasteride (1 mg) on hair transplant outcomes encontró que los pacientes tratados con finasteride después de un trasplante capilar tuvieron mejoras significativamente mayores en el crecimiento y densidad del cabello comparado con placebo, con un 94 % de pacientes mostrando aumento visible frente al 67 % en el grupo sin tratamiento.
Finasteride: prevención desde dentro
Finasteride es un fármaco oral que frena la acción de la DHT, la hormona responsable de la caída del pelo en personas con predisposición genética.
No actúa sobre el cabello trasplantado, que no está afectado por la DHT, sino sobre el que aún tienes. Y eso es clave. Porque si no proteges el cabello sano que todavía crece en tu cuero cabelludo, corres el riesgo de que tanto el viejo como el nuevo sigan cayéndose.
Aunque cada paciente es distinto, lo habitual es empezar a tomarlo tras el primer mes del trasplante capilar, una vez el cuerpo ha iniciado la recuperación.
Minoxidil: impulso para crecer
A diferencia de lo que ocurre con el finasteride, el minoxidil tópico se aplica directamente sobre el cuero cabelludo.
El objetivo de este no es otro que el de estimular la circulación sanguínea y prolongar la fase de crecimiento de cada folículo.
Se suele aplicar en las zonas receptoras, pero cada vez es más habitual recomendar que se use también en el resto del cuero cabelludo para fortalecer los cabellos debilitados. El formato más común es en espuma o solución líquida, en concentraciones del 2 % o 5 %.
Aunque no es obligatorio usarlo, puede acelerar el crecimiento del cabello y mejorar la densidad visual en los primeros meses tras el injerto.
¿Por qué combinarlos?
Usarlos juntos no solo es posible, sino que a menudo se recomienda, ya que actúan de forma diferente para atacar el problema desde dos frentes: uno bloquea la caída y el otro estimula el crecimiento.
Eso sí, es fundamental tener constancia, dado que los resultados no son inmediatos. En el caso de que se te prescriban ambos no está de más que sepas que, durante los primeros meses, parece que cae más cabello de lo normal (efluvio de regeneración), pero es algo completamente normal.

Pros y contras del uso de finasteride y minoxidil tras injerto capilar
Aquí tienes una tabla que resume los principales beneficios e inconvenientes de estos tratamientos tras un injerto capilar en Turquía:
Tratamiento | Pros | Contras |
Finasteride | Frena la caída del cabello nativo. | Posibles efectos secundarios (disfunción sexual en casos raros). |
Minoxidil | Estimula el crecimiento y mejora la densidad. | Puede causar irritación en el cuero cabelludo. |
Ambos combinados | Protección global y mejora del resultado tras el trasplante. | Requieren uso constante y paciencia. |
¿Cómo afecta al resultado final?
Los folículos trasplantados no se ven afectados por la DHT, así que finasteride no los protege directamente. Pero sí cuida el entorno: tu cabello original.
En cambio, el minoxidil puede favorecer que esos nuevos injertos se adapten mejor, salgan antes y se desarrollen con más fuerza.
Más allá de esta breve explicación, ten a buen seguro que cualquier equipo médico serio te explicará por qué seguir este tipo de tratamientos puede marcar la diferencia tras un trasplante.
¿Y si los dejo?
Abandonar el tratamiento no hace que el trasplante fracase. Dicho esto, lo que sí puede pasar es que el cabello no trasplantado que había dejado de caer, vuelva a hacerlo. En ocasiones, también que el crecimiento general sea más lento y desigual.
Por eso, se recomienda hacer revisiones periódicas y adaptar el tratamiento según vaya avanzando el postoperatorio. No se trata de medicarse para siempre, sino de entender cuándo y por qué hacerlo.
¿Durante cuánto tiempo debo seguir utilizando minoxidil y finasteride tras un injerto?
No hay una regla universal. Algunos pacientes usan finasteride durante un año y luego lo suspenden. Otros lo mantienen de forma indefinida bajo control médico.
En el caso del minoxidil, los pacientes suelen recurrir a él durante los primeros 6-12 meses tras el injerto, sobre todo para favorecer el crecimiento inicial. A partir de ahí, se puede valorar si mantenerlo o no.
Como solemos repetir en consulta, lo que funciona para uno puede no ser necesario para otro. De ahí la importancia de ponerse en manos de especialistas en salud capilar de clínicas expertas en injertos de cabello.
Recuerda que el trasplante capilar es solo una parte del camino y que para asegurar que la mejora se mantiene en el tiempo, conviene cuidar el entorno, proteger la zona donante y seguir las pautas médicas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar los dos a la vez?
Sí. De hecho, se complementan bien. El finasteride actúa desde dentro y el minoxidil desde fuera.
¿Hay alternativas si no tolero alguno?
Sí. Existen otras opciones como el dutasteride o tratamientos naturales. Será tu médico quien, tras evaluar tu caso, te diga cuál es la mejor para ti.
¿Cuándo empiezo a ver resultados?
Suelen notarse a partir de los 3-4 meses. A los 12 meses, se puede valorar si seguir o ajustar.
¿Qué pasa si dejo el tratamiento?
El cabello trasplantado no se cae, pero el nativo sí puede debilitarse otra vez.